martes, 12 de julio de 2016

A 20 años de Luzbelito

Por Andrés Birman, para El Residente (publicada el 11 de julio de 2016)

En julio de 1996 llegó a las bateas Luzbelito, el octavo (si se tiene en cuenta que Lobo Suelto/Cordero Atado fue doble) material de estudio de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
El disco fue pensado, en un principio, como una muestra de canciones que permanecían inéditas. Pero la idea no convenció a los músicos y sólo quedaron “Blues de la libertad”, y “Mariposa Pontiac – Rock del país”. El resto de los once tracks se trataron de nuevas composiciones de la banda. La placa sorprendió por su calidad y una notoria oscuridad en su clima. Además, delineó el sonido de las próximas ediciones de Los Redondos hasta su separación.

En cuanto a la parte gráfica, como siempre, recurrieron al artista plástico Rocambole (Ricardo Cohen). La escultura que ilustra la portada fue robada por aquellos días y recuperada en un allanamiento muchos años después. En su interior, las letras son reproducidas en hojas de pergamino.

La dupla compositiva del Indio Solari y Skay Beilinson (cantante y guitarrista, respectivamente) figuró como “Sopapa & Viridio” y los demás músicos que formaron parte de la grabación fueron Semilla Bucciarelli (bajo), Walter Sidotti (batería) y Sergio Dawi (saxofón). Se destacaron como invitados Lito Vitale, en teclados y Rodolfo Yoria, en trompeta.
Luzbelito concluye con “Juguetes perdidos”, canción que fuera adoptada por sus seguidores a modo de himno y que es en la actualidad uno de los momentos más fuertes y comentados de las masivas presentaciones de Solari con su banda solista, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Otros de los puntos altos son “Luzbelito y las sirenas” (el primer tema), “Cruz diablo” y “Me matan limón”, que recuerda los últimos momentos de Pablo Escobar Gaviria.

En 1996 Patricio Rey ya no tocaba en Capital Federal y estaba a cuatro años de volver a hacerlo. Habían mudado sus conciertos al interior del país y a localidades del conurbano bonaerense, tras serios incidentes registrados en algunas de sus presentaciones. Con ellos, miles de fanáticos se dirigían a las salas y a los estadios en donde se presentaban, se desarrolló así un fenómeno inédito en la historia del rock argentino. Regresarían con dos shows multitudinarios en el Estadio River Plate en abril de 2000, que marcaron el principio del fin para el grupo.
Luzbelito fue el disco que culminó una etapa de rock tradicional e inició una nueva, que los acercó a otras sonoridades, y que luego se intensificarían con la inclusión de samplers y nuevas tecnologías. Un álbum que suena adelantado a su época y que inició una mayor influencia del Indio Solari en la composición musical. Un disco que, a dos décadas de su publicación, se ha convertido en un clásico del género en la Argentina.
Andrés Birman

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